Se me podrá caer la piel, mi mente podría rebelarse, mi corazón podría escapar, mis venas danzando podrían formar caminos, mis huesos podrían transformarse en espadas, mi mundo podría caerse con los cantos de avaes, pero sigo insistiendo, que las flores pueden madurar. Lamentablemente soy optimista.
"...Claro, el hombre de buen juicio, sensato, honesto e inteligente, siempre estará en desventaja, puesto que la estupidez es infinita, mientras que la inteligencia es necesariamente limitada. Ante un terco, el sensato se cansa de hablar, por ejemplo. Pero es cuestión de destino. O se toma el proyecto de ser sensato o se abraza el proyecto de ser sistemáticamente estúpido. No se puede ver más allá de esto. La ética nos refiere siempre a un “más allá” que no vemos. Por algo Wittgenstein, el hombre de la lógica implacable, escribió: «el sentido del mundo está fuera del mundo». La ética es el silencio del ser..."
No hay comentarios:
Publicar un comentario